Inicio Efemérides Comenius, la Luz en las tinieblas

Comenius, la Luz en las tinieblas

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Praga – Hoy día como hoy, 15 de noviembre, pero de hace 350 años, moría en Amsterdam Jan Amos Komenský, nacido en Uherský Brod, Moravia, Rep. Checa. En la época en que vivió ofreció al mundo entero un cambio fundamental en la forma de interpretar el mundo, superando el racionalismo imperante. No podía ser de otra manera, Comenius no podía negar su formación teológica.

Komenský era un cristiano creyente quien, constantemente estuvo en la búsqueda de Cristo y de Dios. No podemos olvidar que también fue miembro de la “Unidad de los Hermanos”. Una congregación protestante de los “Hermanos Bohemios y Moravos”. Cuyos miembros entendían la reforma religiosa como un método de corrección y con su ayuda las personas podremos cumplir mejor el plan divino de tener un mundo armonioso.

Es importante la libertad y el libre albedrío

En Comenius, por lo tanto, era muy importante la libertad y el libre albedrío. Martín Lutero y sus seguidores estaban convencidos que debido al pecado original la salvación no se alcanza mediante los buenos actos, sino exclusivamente a través de la Fé en Dios. Por el contrario, Comenius hace hincapié en la capacidad del hombre a poder diferencias lo bueno de lo malo. Y, por ende, poder ejercer el libre albedrío para tomar libremente sus decisiones. Claro, la mejor.

Ahora viene lo que hace a Comenius universal: esa capacidad de discernimiento, de poder reconocer lo bueno de lo malo, viene estrechamente ligado de la formación, de la educación. Una vez más está presente el legado de su “Unidad de Hermanos”. Comenius sabía que si se debía alcanzar una reforma en la sociedad, es necesario también reformar su forma de educación. De ahí que sus ideas sobre cómo enseñar, cómo debe ser un sistema educativo, lo resumió en su obra “Didactica Magna” (1era edición aparecida en 1630). Que se volvió en piedra angular de la Pedagogía Moderna.

Sus propuestas revolucionarias

Hoy estamos en el Siglo XXI, pero, debemos remontarnos a los Siglos XVI y XVII, la Guerra de los 30 años, en tierras checas la cruel derrota en la Montaña Blanca (junto a Praga) y la reforma religiosa. Comenius propone algo revolucionario:

Jan Amos Komenský

a) que los niños de hasta seis años tengan una formación o educación en sus casas; el “maternal”.

b) luego vendría la escuela general a la que todos los niños, mujeres y hombres, ricos y pobres, tendrían la obligación de asistir. Este nivel sería hasta los 12 años.

c) los seis años siguientes estarían reservados para los liceos / colegios o “escuela de latinidad”.

d) y para las edades entre 18 a 24 años, la juventud se formaría en las universidades.

Y si ya esto era bastante revolucionario para su época, Comenius no se quedó ahí. Habló sobre cómo debía transcurrir el proceso de enseñanza. Que debe usarse mucho el recurso visual, que debe irse de lo sencillo a lo complejo. Que debe repetirse con frecuencia. Pero, no una repetición mecánica, ya que no se quiere el modelo de “meta el máximo, será mejor”. Hay que rechazar la enseñanza de memoria, el repetir como periquito.

Formación continua, tan actual para la 4ta revolución industrial

“Janua Linguarum reserata”

Para Comenius, además, el proceso de formación, de preparación y educación es algo constante, que no termina al salir de la universidad. Una idea que hoy también está de moda, la formación continua. Que viene en este momento de la mano de la 4ta Revolución Industrial. El “Maestro de las Naciones” no dejó esto en mera teoría. Él produjo también libros de enseñanza y manuales, usados en su época, traducidos, discutidos y admirados en muchos países europeos. Incluidos los católicos.

Entre sus libros más reconocidos su “Janua linguarum reserata” (La puerta de las lenguas abierta, 1631), un método más divertido para aprender el latín, que abandonaba la cansina metodología de la memorización de palabras y de la gramática. Les ofrecía un resumen de ese idioma, les daba las palabras más frecuentes, presentadas en frases naturales. Está “Orbis sensualium pictus” (El mundo en imágenes, 1657), un libro de texto para los niños, a especie de enciclopedia, considerado el primer libro ilustrado infantil. Cubre una amplia gama de temas. O “Methodus lingaurium novissima” (Novísimo método de las lenguas, 1644).

Una extensa obra, con especialización universitaria

Jan Amos Komenský nos deja una producción amplísima. Es tan amplia que requiere de una subespecialización dentro de las Ciencias Sociales: Comeniología.

Y, ojo, hablamos de las obras que sobrevivieron. Ya que por culpa del incendio ocurrido en 1656, en Lesna (ciudad polaca, en el condado de Luban, Voivodato de Baja Silesia, suroeste de Polonia, cerca a la frontera checa). Ese incendio produjo un daño inmenso a las culturas checa y europea. De lo que se conoce, ardió el manuscrito ya terminado del gran diccionario checo-latín “Linguae Bohemicae thesaurus”, así como la enciclopedia “Theatrum universitatis rerum”.

“Orbis sensualium pictus”

Y, como suele suceder, Comenius tampoco fue profeta en su propia tierra… al inicio. Después de su muerte, su obra cayó en el olvido en tierras checas. No así en el resto de Europa. Y sólo durante el período de recuperación de la identidad nacional es que su nombre empieza a brillar. Al punto que, para el año 1829, el historiador František Palacký le dedica una obra por separado. Siete años después, el escritor e historiados Jan Erazim Wocel se desplazó a Naarden, en donde está enterrado Komenský y reporta que la memoria del célebra Amos está como extinguida.

La recuperación de la identidad del pueblo checo, en su pulso con los Austrias y el catolicismo logró darle a Jan Amos Komenský un sitio muy especial en la historia del Pueblo Checo. Hoy es recordado y presentado como el iniciador de la pedagogía, de la enseñanza amena. Y, claro, del tener conocimiento para poder tomar la mejor decisión en nuestro camino de retorno hacia nuestro Padre Celestial.