Inicio Economía Filántropos donan 200 millones de CZK a la ciencia checa

Filántropos donan 200 millones de CZK a la ciencia checa

Los esposos Dvořák reinvierten una parte de lo que han obtenido por las regalías de las patentes de sustancias que han ayudado a desarrollar en otros científicos químicos. Las fotos son de la "Fundación Experientia"

Praga (denikN.cz) – Se llama Hana Dvořáková y es química. Hace algunos años realizó investigaciones científicas junto al célebre científico y químico checo Antonín Holý. Estaban en el Instituto de Química Orgánica y Bioquímica de la Academia Checa de Ciencias (IOCB Praga), ubicado en Dejvice, Praga. Ayer martes ella junto a su esposo Dalimil volvieron al lugar donde había empezado todo. ¿Para qué? Para realizar uno de los mayores gestos de filantropía en la historia checa: en los próximos 20 años repartirán entre los científicos jóvenes 200 millones de coronas para usarlos en pasantías y estudios en el exterior y para que creen grupos científicos de investigación.

La Fundación “Experientia”

Dvořáková conversó sobre sus proyectos e ideas con el diario “Deník N”. La científica explica que tienen ya siete años ayudando a los jóvenes científicos, a través de la fundación “Experientia”. Esa institución es la que financia el envío de los talentosos investigadores a sus prácticas alrededor del mundo. “La fundación ha funcionado sin problemas por siete años, sólo que, de repente, con mi esposo nos dimos cuenta que si a nosotros nos llega a pasar algo, la Fundación se acabaría. Hasta ahora ha funcionado de tal manera que cuando se necesitaba dinero para una beca o para las actividades de la Fundación, el director me lo hacía saber y yo hacía un grio desde mi cuenta privada. Giraba el dinero a la Fundación. Todo dependía de nosotros”, explica.

            Así que, decidieron que la Fundación tenga la posibilidad de vivir por más tiempo. Por lo que decidieron profesionalizara, para que viva independientemente. Hicieron los cálculos, cuánto dinero ha necesitado la Fundación en los últimos siete años y su proyección. Por lo general, apoyan las pasantías en el exterior de dos becarios por año. Tienen también proyectos científicos en el modelo “start up”, en donde buscan que los científicos que ya obtuvieron experiencia fuera del país, quieran regresar a la Rep. Checa, con su nuevo proyecto/empresa, para que funden un nuevo grupo y sigan promocionando las investigaciones.

            “Esto es de lo más complicado, ya que en la mayoría de nuestros centros de trabajo científico no hay espacio para crear nuevos grupos independientes. Además, es un proyecto bastante exigente. Cuando calculo lo que cuesta una pasantía en el exterior, sale como por 1,5 millones por científico. Para los nuevos grupos científicos la Fundación ofrece 2 millones por un año”, agrega Dvořáková.

Millonarios gracias a las regalías

Los esposos Dvořák obtienen los recursos de lo que generan las licencias de las sustancias que sintetizaron en la producción de antiviróticos. Sustancias clave, que han servido para desarrollar las medicinas en la lucha contra el SIDA y la hepatitis. Dvořáková aclara que ella no participó directamente en la síntesis del antivirótico, pero, sí en sustancias derivadas (sustancias con ligeros cambios al compuesto principal, que puede tener efectos diferentes). Cuando se hacen las patentes, se pone en un solo grupo a los científicos que han participado en el proceso general. Como ella dice: “Yo tuve mucha suerte, estuve en el momento correcto y en el lugar correcto”.

            Las regalías hicieron a los Dvořák millonarios, lograron mejorar su presupuesto familiar, conservando el interés científico y el deseo de ayudar a otros investigadores. Con las inundaciones del 2002 sintieron la necesidad de ayudar e hicieron un aporte de 1 millón de coronas a la fundación “People in Need”. Habían empezado el camino hacia la ayuda social. Luego, ambos esposos pensaron en la educación, en la formación de los niños. Y pensaron en los niños de los sectores sociales más excluidos. A los que siguen ayudando hasta ahora.

El dinero regresa a la ciencia, a la Química

Pero, no fue sino hasta el año 2010 en que nació la idea de tener una Fundación. Había hablado con muchos filántropos, con científicos, sobre las ayudas, sobre qué sectores apoyar, cómo seleccionarlos. En el 2010, durante un “fin de semana largo” en Milán, con unos amigos, también investigadores químicos, recordaron al famoso profesor Holý. Cuánto hizo por la ciencia, cuánto dinero genera sus patentes… pero, recordaba Dvořáková, no llegó a crear una Fundación.

            “Al día siguiente, en el vuelo de regreso a Praga, en el avión se me ocurrió que podíamos ser nosotros los que crearíamos esa Fundación”, afirma Hana Dvořáková. Aclara que sólo los dos aportan, hay muchos científicos más en la lista de beneficiados por las patentes, pero no se han sumado, todavía, a la causa. La Fundación paga el año de estudios a nivel de doctorado en el exterior. El científico recibe el dinero para que tenga de qué vivir y él decide cómo lo gasta: viaje, vivienda y manutención. El trabajo en el laboratorio lo financia la Universidad o el institucio científico que lo patrocine. Los valores no son fijos, varían según las localidades.

Busto a Antonín Holý, sin duda un excelente investigador, científico y químico;
sus descubrimiento están vinculados con los medicamentos que sirven para mantener vivos a las personas con SIDA

            La “Fundación Experientia” ha apoyado hasta ahora a 13 científicos para el inicio de sus carreras, con 16,5 millones de coronas. La presidenta del consejo administrativo es Irena G. Stará. Ella explica que la mitad de los científicos arregló el prolongar sus estadías, pero financiado ya todo por la institución receptora y que cuatro científicos cuentan ahora con sus grupos propios de investigación. Se concentran en químicos.