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Hace 80 años, Hitler entró triunfal a Praga y declaró el Protectorado

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.. la Rep. Checa contaba con una extensa y muy buena red de bunkers, los militares estaban movilizados... el presidente checoslovaco Hácha ordenó no ofrecer resistencia....

Praga (Televisión Checa) – Era un 15 de marzo, hacía frío y caía aguanieve; la gente estaba en su rutina, se levantaba e iba al trabajo o a la escuela, como cualquier otro día. Sólo que ese sería un día muy diferente, la vecina Alemania Nazi declaraba que asumía el control de Bohemia y Moravia, donde declaraba un Protectorado. La parte eslovaca era declarada Estado independiente y bélico. Adolfo Hitler estaba de acuerdo, igual que el entonces presidente checoslovaco, Emil Hácha, quien había ido a Berlín, a la guarida nazi y donde tuvo que dar su acuerdo para que Checoslovaquia dejara de existir. Era poco antes de las tres de la mañana. A la tarde el Ejército Alemán había controlado todo lo que hoy es la Rep. Checa, al día siguiente Hitler lo declaraba “Protectorado de Bohemia y Moravia”.

            “Eran las cuatro de la madrugada cuando sonó el teléfono, me llamaban mis amigos… la radio había empezado a transmitir y por la ventana la noche parecía como cualquier otra. Veía como se iban prendiendo, gradualmente, las otras luces, donde los vecinos… luego por toda la calle. Estábamos ante la ventana y nos decíamos: ¡ya lo saben! Despertábamos a las personas llamándolas: ¿ya lo saben? Respondían que sí”, habla Milena Jesenská, periodista que describe esa noche histórica. Ella moriría después, ajusticiada en el campo de concentración de Ravensbrück.

            Ciento sesenta y siete días Checoslovaquia había perdido toda la zona llamada “Sudetes” y Hitler se había comprometido a que no querría más. No era cierto, ya había dejado a Checoslovaquia de las zonas industriales más fuertes, pero quería más. El territorio está lo suficientemente cerca de Berlín como para beneficiarse de sus industrias y lo bastante lejos como para quedar fuera de los bombardeos enemigos. El historiador Pavel Zeman indica: “Para los políticos y analistas agudos, o para los periodistas, era evidente que Adolfo Hitler no se quedaría en las nuevas fronteras de la II República Checoslovaca y que tarde o temprano se llegaría a lo que ocurrió a mediados de marzo de 1939”.

            Jesenská alcanzó a escribir que todos lo tenían claro: “¿Cómo llegan los grandes acontecimientos? De manera inesperada y de golpe. Pero, cuando ya están aquí juzgamos siempre que no estamos sorprendidos. En el hombre siempre hay una esperanza, un ver algo más allá, que sólo es ahogado por la razón, la voluntad, el deseo, el miedo, el trabajo. Pero, cuando el alma del hombre queda desnuda, sin nada de sus sentimientos, ve, de golpe: lo sabíamos. No por nada sale hoy tanta gente y dice: lo habíamos presentido, yo ya lo decía. Les creo, todos lo habíamos presentido”.

¿por quién doblan las campanas?

El Ejército lo alertó, el Gobierno no le creyó

Cuando a las primeras horas del 15 de marzo Hitler le informó al presidente Hácha que tenía a sus soldados apostados a lo largo de la frontera checoslovaca, quedó sorprendido. Es de extrañar pues era justo lo que le habían alertado ya los servicios de inteligencia checoslovacos. El Ejército Checoslovaco sabía con bastante anticipación sobre la movilización de 200 mil alemanes. Hasta los franceses pasaron ese mismo dato y dos días antes de la ocupación, el coronel Frantisek Moravez, de la Inteligencia Militar, alertó al Gobierno Checoslovaco ante el riesgo de la invasión.

            “Yo no creo ese informe. Tengo información de que en Berlín hay calma total ni nade hace pensar sobre preparativos para un acto violento en contra de nuestro Estado”, respondió en su momento el jefe de la Diplomacia Checoslovaca, Frantisek Chvalkovský. Así es la vida, a las 24 horas de haber dicho eso, acompañaría al presidente Hácha a su audiencia con Hitler, en Berlín. Moravec estaba seguro de su información, el 14, la víspera, el agregado militar checoslovaco en Berlín le confirmaba los planes de la invasión: “Los alemanes llegarán mañana, ¡que Dios los ayude y a nosotros también!”.

            Moravec no perdió tiempo, seleccionó a un grupo de oficiales, tomó los materiales más importantes y clave y aboraron un avión especial, enviado desde la Gran Bretaña y volaron hacia Londres. En base a esto es que, después, surgió el servicio secreto checoslovaco en el exilio, el mismo que entrenó, años después, a los paracaidistas que cometieron el atantado mortal en contra del protector Richard Heydrich.

Hitler provocó caos en Europa Central

Fue el mismo día en que el Parlamento Eslovaco hizo la declaración de independencia y el Ejército Húngaro se tomó el apéndice territorial checoslovaco de la Rusia Subcarpática. La separación de Eslovaquia debía debilitar a Praga, tanto en lo interior como exterior. Hitler había invitado ya el 13 de marzo a Hlinka, el líder del Partido Popular Eslovaco y al primer ministro eslovaco, el cura católico Jozef Tiso a que lo visitaran en Berlín. Los convenció de que hicieran la declaración de independencia.

… la prensa checa, como el «Diario Praguense», recuerda la fecha, en 1er plana dice: «Hitler en Praga, han pasado ochenta años desde la ocupación del territorio checo por parte de las fuerzas nazis…»

            Claro está que hubo algo de gritos y de amenazas. El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop, espetó que si no aceptaban hacer la declaración de independencia, pues, en cuestión de minutos dejarían que el Ejército Magiar invada Eslovaquia y ya. Hasta Hácha dio, horas después, su acuerdo por que los eslovacos se independizaran. Bueno, es un decir, el Estado Bélico de Eslovaquia dependió militar y políticamente de la Alemania Nazi.

            “La población bratislavense recibió la noticia con frialdad. No hubo manifestaciones de festejo, incluso algunos eslovacos expresaro su desacuerdo”, recuerda Peter Pares, cónsul británico en Bratislava. Ese mismo día en que Checoslovaquia perdía Eslovaquia, los húngaros se tomaban la parte subcarpática, una autonomía de la entonces Checoslovaquia. Ahí, el 16 de marzo, nació la República Independiente de Ucrania Carpática. Duró muy poco, dos días después se anexaba a Hungría.

            Todo eso pasaba el 14 y las llamadas telefónicas no paraban en el Castillo de Praga. A las 13 horas, era el despacho del canciller alemán, Hitler quería hablar con Emir Hácha sobre lo que estaba pasando en Europa Central. El presidente junto al ministro Chvalkovský tomaron el tren a Berlín, salieron a eso de las 16 horas.

Las negociaciones en Berlín, por la noche

Hácha y su comitiva llegaron a Berlín cerca de las 22 horas y Hitler lo hizo esperar. La reunión empezó a las 01:45 horas del 15 de marzo. Hácha quizo empezar a hablar sobre Eslovaquia, Hitler lo interrumpió y con brevedad germana le anunció que en cuestión de menos de 5 horas el Ejército Alemán cruzaría la frontera con Checoslovaquia y que si había algún tipo de resistencia, sería brutalmente reprimida, con todos los medios.

            Pero, si Hácha ayudaba a tranquilizar la situación, Hitler sería tan generoso que le daría a los checos un espacio cierto de libertad nacional. Hácha protestó e intervino Hermann Göring, quien, tomándolo de la mano le dijo: “Para mí sería una pena inmensa el tener que destrozar su hermosa Praga. Todo quedaría borrado, por los suelos. Y sólo por que usted no es capaz de entender al führer. Si lo que él desea es que miles de checos jóvenes no pierdan innecesariamente su vida por que se resistan”.

Así si, cuando a uno le explican bien las cosas… Hácha aceptó la capitulación. A las dos de la madrugada y luego de que Hitler dictó sus condiciones, Hácha llamó a Praga y ordenó que el general Syrový disponga a todas las guarniciones que justo a las 06:00 el Ejército Checo entrará al país y tienen cuatro horas para desalojar el camino, de lo contrario todos pagarán por la resistencia. “El Ejército Checo no debe poner resistencia y debe entregar todas las armas. En todas partes debe haber calma, total calma”, anunció Hácha al primer ministro Rudofl Beran.

Luego Hitler le dio a firmar al presidente, ahora checo, un memorando. Una formalidad, para que quede claro que no era una agresión, sino un acuerdo, eso de la entrada de los soldados alemanes, la separación de Eslovaquia, el desgarre del territorio subcarpático. Esto se demoró un poco ya que Hácha tuvo un serio malestar cardíaco. Fue atendido por el médico personal del canciller alemán, Theodor Morell.

Al final de todo, Hácha firmó el memorando, formulando: “Con el acuerdo del Gobierno y quedando ya poco tiempo, decidí pedirle una audiencia al canciller Adolfo Hitler. Tras una larga conversación en la Cancillería, tras confirmar la situación he decidido declarar que entrego el destino del Pueblo Checo y del Estado, con plena confianza, a las manos del líder del Pueblo Alemán. Por este gesto de confianza he recibido la promesa de que a nuestro Pueblo se le garantizará su autonomía e independencia jurídica”. Después añadiría que por esto he le tocó hacer su propio puelo lo llamará traidor. “¿Sólo que qué podía hacer? Si no lo hacía, ellos habrían matado a todos”. Y tuvo razón, fue considerado traidor a la Patria y fue ajusticiado al final de la II Guerra Mundial.

.. el presidente Edvard Beneš dejó el Castillo de Praga y se llevó al Gobierno al exilio…

El fin de la II República

El 15 por la tarde llegó Hitler a Praga, llegó antes que el presidente Hácha. La logística alemana hizo todo por que el tren del presidente checo llegara retrasado, después de Hitler, quien quiso entrar al Castillo de Praga solo, para que el pueblo lo aclame a él. Hácha se enteró que el canciller alemán se le había adelantado y que ya estaba en el Castillo, cuando llegó a la oficina presidencial.

            Hitler pasó en Praga 24 horas y fue aquí donde dio la orden que enterró Checoslovaquia. Hizo la declaración que nacía el Protectorado de Bohemia y Moravia, es decir que en lo legislativo fallecía el Estado Independiente. El presidente Hácha procedió a disolver el Parlamento por lo que empezaron a regir las leyes del Reich y ya no se aprobaron nuevas normas checas. Como Protectorado no existía como Estado y era parte integral del III Reich. Y los checos lo sintieron de inmediato, por ejemplo, desde el 17 debían conducir no como en Inglaterra, sino “normal”, por la derecha.             Y si bien Hácha continuó como presidente y Beran como primer ministro, el poder real descansaba en manos del protector. El primero fue Konstantin von Neurath, ex ministro alemán de Asuntos Exteriores. Fue una muy buena elección pues demostraba que en un momento complicado en Europa Central, prefería tener a su mejor diplomático y no a alguien de puño duro.