Inicio Efemérides 31 de mayo de 1970, la tragedia del Huascarán

31 de mayo de 1970, la tragedia del Huascarán

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montaña Huascarán

Praga (DenikN.cz) – Un 31 de mayo de 1970 se produjo en la parte norte del Perú un fuerte terremoto. El sacudón ocurrido muy debajo de la costa al Oceáno Pacífico alcanzó a la montaña más alta del país: Huascarán. De su cima se soltó una avalancha inmensa, repleta de hielo, piedras y lodo. Al mismo tiempo y sin saber lo que iba a pasar, una expedición checoslovaca preparaba el primer ascenso en la Cordillera Blanca. Quince montañistas checoslovacos no lograron volver a su Patria. El deslave los barrió.

            Medio Siglo después Marek Holeček y Radoslav Groh lograron realizar el primer ascenso checo. Pero, además grabaron la historia de las dos expediciones, un documental titulado “Boys 1970” que se estrenará durante el otoño de este año. Entre los montañistas se pasa la historia de que las primeras ideas de armar una expedición que se aventure a las montñas desconocidas allende del Atlántico aparecieron en enero de 1968. Todo por los miembros de la sección en Liberec de “TJ Lokomotiva” que creó la competencia “Jizerské padesátky”. Competencia que, además, se corre desde 1971 en honor a la expedición en Perú.

            El grupo tuvo inicialmente pensado viajar a Alaska, pero, debido a la invasión a Checoslovaquia (ocurrida dos años antes, en agosto de 1968), el régimen comunista prohibió viajar a los Estados Unidos. Así que en vez de escalar el Monte McKinley, el grupo enfiló diez mil kilómetros más al sur. El objetivo era la montaña Huandoy, de 6 360 metros de altura. En el grupo estaba la estrella del montañismo Ivan Bortel, nacido en Eslovaquia. Aunque incluyó también a un escritor, un fotógrafo, un escultor y atletas.

            Bortel era el responsable de llevar al grupo a la cima. Y si bien Huandoy es 400 metros más baja que Huascarán, su acceso es mucho más complicado. Al final, en abril de 1970 partieron 15. Debían ser 16, pero los comunistas tacharon el nombre de Jiří Bolech de la lista. El viaje fue vía Dakar y Santiago de Chile. Si bien el viaje fue tranquilo, tras el arribo empezaron a sumársele la mala suerte. Llegó con retraso de dos semanas el envió del material para la ascensión, enviado por barco. Lo que les llegó, incluso, fue menos. Alguien les había robado parte de las cosas.

            Los miembros de la misión fueron: Ivan Bortel (27), Arnošt Černík (44), Milan Černý (26), Vilém Heckel (52), Jiří Jech (38), Valerián Karoušek (41), Jaroslav Krecbach (24), Miloš Matras (37), Ladislav Mejsnar (34), Milan Náhlovský (26), Bohumil Nejedlo (38), Zdeněk Novotný (32), Jiří Rasl (34), Svatopluk Ulvr (32) y Václav Urban (35). Mientras esperaron la llegada de sus cosas, tuvieron, al menos, tiempo para aclimatizarse al Perú. Groh describe que en el documental muestran el ambiente, el viaje que ese grupo hizo hasta la base principal en la ascensión. Estuvieron en los sitios que el grupo también logró ver.

Un deslave del que no había cómo escapar

La primera tragedia los golpeó dos semanas antes del terremoto. Bortel, el hombre clave en el proyecto, resbaló durante un ascenso en un sendero angosto. Con tal mala suerte que rodó y cayó a un abismo de 30 metros. No sobrevivió. Luego, la expedición tuvo que cambiar los planes: en vez de ir por la cara sur del Huandoy, irían al Huascarán.

            Y el terremoto del 31 de mayo de 1970 los tomó en el campamento principal. “Los muchachos no tenían ninguna posibilidad. Lo único que podían hacer es ver. Los montañistas fueron barridos por un deslave inmenso, que venía con una velocidad de 300 kilómetros por hora”, explica Holeček. Es decir, que la desgracia se posó sobre el grupo. Si las cosas enviadas por barco hubieran llegado como estaba planificado, el plan de ascenso les habría salido.

            “Todo terminó con una catástrofe. Pero, es que así es la poderosa naturaleza. Yo me topaba con esos muchachos en las montañas y, de repente, ya no estaban. Me dio mucha tristeza y nosotros, los montañistas, los seguimos recordando hoy”, recuerda Jan Havel. Quien en 1970 tenía 20 años y lo que aprendió del montañismo lo recibió de los miembros de ese grupo. Las noticias e informaciones sobre el terremoto y la tragedia llegaban a Checoslovaquia de manera cortada, intermitente. Los familiares pasaron algunos días sin saber si el movimiento telúrico había provocado la muerte del equipo. Hasta circuló el rumor de que habían logrado refugiarse en una cueva y que había sobrevivido. Las autoridades checoslovacas los declararon muertos hasta un año después.

            La tragedia provocó en Perú la muerte de como 70 mil personas; recordadas hasta el día de hoy. El área se convirtió en una zona de recordación, también en una atracción turística. Hay un monumento y suele ser muy visitado.

Huascarán monumento