Inicio Política Nacional KSČM: El juego por salvarse o ¿se hará el milagro?

KSČM: El juego por salvarse o ¿se hará el milagro?

Vojtech Filip KSCM
El líder del Partido Comunista de Bohemia y Moravia, Vojtěch Filip. El KSČM no está en el Gobierno, pero tampoco en la oposición; gracias a su tolerancia ANO 2011 y ČSSD gobiernan en minoría

Praga (DenikN.cz) – El diario “Deník N” consultó al politólogo Stanislav Balík, decano de la Facultad de Estudios Sociales de la Universidad Masaryk de Brno, sobre la condición en que se encuentra el Partido Comunista de Bohemia y Moravia (KSČM), antes de que se realice su congreso partidista. Los comunistas no están en el Gobierno, aunque tampoco en la oposición, ya que gracias a su tolerancia, la actual Coalición minoritaria de ANO 2011 – ČSSD puede gobernar en minoría. Sólo que sus preferencias se han desmoronado, desde hace años ya no es la tercera fuerza política nacional y para Balík sólo un milagro salvará a los comunistas.

            Además, por eso mismo, el actual presidente delpartido, Vojtěch Filip, mueve todas las fichas que puede a través de los medios. Como el tema de la estatua del mariscal soviético Iván Kónev o la entrevista que dio a un diario militar ruso en la que criticó a los legionarios checoslovacos. También ha criticado al jefe de la Diplomacia Checa. Todo esto es un espectáculo antes del congreso, sólo que la realidad es dura: el KSČM puede atraer a nuevos electores con mucha dificultad.

            Lo que era un problema local, la estatua de Kónev, en Praga 6 ha crecido a dimensiones de conflicto diplomático entre la Rep. Checa y la Federación Rusa. En abril y en medio de la pandemia del coronavirus, la Alcaldía de Praga 6 sacó la estatua y la mandó a un depósito. A la espera de reubicarla en el futuro Museo del Siglo XX. En el lugar de la estatua se armará otro monumento, ahora dedicado a la liberación de Praga al final de la II Guerra Mundial. El monumento se quedó sin Kónev días antes de que se celebrara el 75. Aniversario del fin de la guerra. Los comunistas estuvieron en la primera fila de quienes protestaron por ese retiro.

            Y son también los representantes quienes, en las últimas semanas, combaten contra los deseos por rescribir la historia, contra los humores anti-rusos. Balík comenta que los comunistas intentan sacar algún tipo de provecho de todo esto: “Se trata, evidentemente, de una manifestación de una Guerra Cultural, que el KSČM intenta aprovechar. Por mucho tiempo no tuvo un impulso directo, uno que no de la impresión que eran ellos quienes lo proponían. En la actualidad, y resulta de risa, que ellos resultan la fuerza de la reacción. Ya que, por su espíritud de adoración al pasado, ellos reaccionan a los temas puestos sobre la mesa”.

Motivación intrapartido

Inicialmente el Congreso del KSČM debió darse durante la presente primavera, pero, por la pandemia de la covid-19 se lo aplazó hasta noviembre. En ese marco es donde Vojtěch Filip intentará, una vez más, ser reelegido presidente del partido. El cual viene gobernando ya casi quince años.

            Sólo que, en octubre habrá las elecciones comunales y parciales al Senado; las encuestras pronostican que volverán a sufrir pérdidas en sus posiciones. Por lo que Balík percibe que Filipen este momento se concentra a hacer campaña partido adentro. “El principal contendor que ha tenido en los últimos años, Josef Skála, quien casi lo derrota durante el congreso pasado, representa al ala marxista ortodoxa. Serán los delegados de cada una de las regiones quienes decidirán sobre el nuevo presidente. Es decir, en gran medida, por partidistas con servicio, quienes pueden hacer hincapié en que haya gestos duros y simbología. Posiciones que pueden venir bien al tema de las relaciones con Rusia o el defender el legado del Ejército Rojo”, recuerda Balík.

            Subraya que, a diferencia de la mayoría de los otros partidos, los Congresos del Partido Comunista suelen ser de competencia real. Donde el resultado final no se conoce sino hasta el último momento. Es una competencia donde la diferencia entre el que ganó y los que perdieron es de pocas decenas de votos. Así que, si Filip desea continuar, aprovecha de manera natural las oportunidades para poder conectar con los diferentes grupos al interior del KSČM. Filip comentó a “Deník N” que nunca se le había pasado considerar el análisis como el que hacía Balík: “No, no se me ha ocurrido. Mis declaraciones son, principalmente, la reacción a pasos inentendibles del ministro Petříček, quien pone la Política Checa al nivel de los Estados que durante la II Guerra Mundial estuvieron en el bando de los ocupantes”.

            Ni el vicepresidente comunista Stanislav Grospič considera que los debates en este momento se motiven por la competencia interna. Ni lo ve vinculado al Congreso de noviembre. Y para él, el retiro de la estatua de Kónev es un “profundo desprecio a la Insurgencia Praguense y a la ayuda del Ejército Rojo en la liberación de Praga. Un acto que no tiene comparación en los países de Europa.

            El artículo de “Deník N” menciona a Leo Luzar, diputado y quien sopesa lanzarse como candidato a jefe del KSČM. Él critica las palabras de Filip sobre los legionarios checoslovacos, quienes pelearon con los mencheviques. Dice que las palabras del jefe comunista fueron desafortunadas y son el efecto de una errada reacción del partido, bajo su dirección. “El comentario de nuestro presidente tiene que ver con el incomprensible aumento de intolerancia y rusofobia puesta en marcha con motivo del 75 aniversario de la Liberación”, estima Luzar.

            Y estima que no es algo casual: “Se ha unido fuerzas que ven la oportunidad de reinstaurar el mundo bipolar, o incluso tripolar. Unirse con personas que intentan rescribir los resultados de la II Guerra Mundial, con gente que luchar por la rehabilitación de sus posiciones históricas y quienes buscan obtener un beneficio patrimonial. Y, por supuesto unirse a gente que intenta obtener puntos políticos en esta circunstancia y hacerse visibles. Con ese tipo de suciedad no se puede luchar sin que nos ensuciemos en el proceso. Y es nuestro error el haberlo menospreciado ni fuimos capaces de reaccionar de forma real. Pienso que, justo desde esto, es que fluye incluso ese desafortunado comentario sobre los legionarios checos, sobre los soldados que lo único que deseaban era volver a casa y que fueron empujados a la Guerra Civil en Rusia en contra de su voluntad”, analiza Luzar.