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Liechtenstein demanda a la Rep. Checa por los territorios confiscados

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Castillo Mikulov

Praga (Televisión Checa, rt-actualidad) – El miércoles de la semana pasada, Liechtenstein presentó una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), exigiendo que la República Checa le devuelva los territorios confiscados en 1945. Se trata de una denuncia que atañe a como 600 hectáreas de terrenos ubicados en Říčany (Bohemia Central). El Gobierno liechtensteiniano admite abiertamente que el veredicto que se emita podrá servir de guía clara para el resto de reclamos patrimoniales que ese principado tiene contra los checos.

            El viceministro de Relaciones Exteriores checo, Martin Smolek, afirmó en una conversación con el diario “Financial Times” que, según la posición preliminar de su país, el caso no debería ser considerado en el TEDH, ya que el tribunal no ha atendido previamente casos que surgieron antes de la adopción del Convenio Europeo de Derechos Humanos (adoptado en 1953). Según señala el medio, la denuncia ante el TEDH es una respuesta a la negativa de la República Checa de transferir 600 hectáreas de bosque cerca de Praga a Liechtenstein en febrero, que anteriormente pertenecían a la familia principesca.

Es cuestión de soberanía

“Para nosotros, la aplicación ilegal de los decretos checoslovacos y sus consecuencias sigue siendo una cuestión sin resolver. El caso plantea cuestiones fundamentales de soberanía. Hacemos esto no solo porque la casa principesca está involucrada […] Cuanto más pequeño es el país, más importante es proteger sus derechos”, aseveró Katrin Eggenberger, jefa de la diplomacia liechtensteiniana. Citada por el diario “Financial Times”.

            El Gabinete de Liechtenstein concluyó la semana pasada que las autoridades checas no han respetado lo suficiente la soberanía de ese principado y por ello recurrieron al TEDH. Además, es la primera que algún país comparece ante ese Tribunal para quejarse de la Rep. Checa. Liechtenstein estima inadmisible que las instituciones checas insistan en llamar a los ciudadanos liechtensteinianos “ciudadanos alemanes” y usar esa imprecisión como base de sus sentencias judiciales.

            Eggenberger estima que la queja interestatal es el mecanismo más eficaz que tiene Liechtenstein ante otro Estado. Deja en claro que el principado no tiene segundas intenciones, sólo que no tienen otra opción si desean proteger la soberanía nacional. Además, Vaduz alertó del paso que iba a dar a Praga. Es decir que tanto el primer ministro, Andrej Babiš, como el ministro de Asuntos Exteriores, Tomáš Petříček, conocen del caso.

Una disputa que tiene más de 70 años

La demanda no debe parecer una sorpresa, ya que la disputa entra ambas naciones lleva más de 70 años. La tierra fue confiscada después de la Segunda Guerra Mundial en 1945 por decreto del presidente de Checoslovaquia, Edward Beneš, en el que los príncipes de Liechtenstein y otras 38 familias del principado fueron llamados colaboradores del régimen nazi. Los países restablecieron relaciones diplomáticas recién en 2009.

            Se trata de un área de más de 2 000 kilómetros cuadrados, que representa 12 veces el tamaño de ese pequeño Estado europeo, cuyo territorio actual es de 160 kilómetros cuadrados. Estas tierras albergan el Castillo de Lednice, donde vivió la familia principesca de Liechtenstein durante más de 700 años, y el castillo de Valtice. Ambos sitios son reconocidos como parte del patrimonio cultural de la Unesco.

Los bosques en Říčany

Volvamos a la demanda de Liechtenstein. Atañe al veredicto sobre las como 600 ha. de bosques en el catastro de Říčany, ciudad cercana a Praga. En el 2015 una corte reconoció que la Fundación del Príncipe de Liechtenstein tiene derecho a heredar los terrenos en esa localidad. De inmediato apeló la “Oficina para la Representación del Estado en Cuestiones Patrimoniales” (ÚZSVM por sus siglas en checo). Su apelación prosperó y. al final, todas las instancias, hasta el Tribunal Constitucional, apoyaron el fallo en contra de la Fundación.

            En los registros catastrales aparecía como propietario de los terrenos el príncipe Francisco José II. Pero, ÚZSVM replicó que se trató de un error administrativo y que, después de la II Guerra, las instituciones checoslovacas olvidaron inscribir y registrar el cambio de dueño. Hay que recordar que en otros tribunales checos se decide sobre otras 26 demandas más, presentadas en el 2018. En éstas, Liechtenstein desea recuperar el patrimonio que el Estado Checoslovaco de la post-guerra le retiró, el principado dice indebidamente, al aplicar los Decretos de Eduard Beneš.

Moravia paisaje

Pero también está el patrimonio en Moravia

En este caso, las demandas son sobre 60 mil hectáreas de bosques y terrenos, aunque también de cinco palacios ubicados en Moravia. Incluidos los de Lednice y de Valtice. Martin Frick, viceministro de Asuntos Exteriores Checo, comenta: “De lo que se trata es que se emita una sentencia que pueda aplicarse incluso al resto de los casos”. Por lo que no debe sorprender que ese mismo ministerio haya calificado el paso del principado como “irregular”. Y no cree que llegue a afectar las relaciones bilaterales.

            “Podría darse incluso una situación paradójica, en donde, con el veredicto final nuestras relaciones con Liechtenstein podrán depurarse de ese problema histórico. No esperamos que empeoren. Y esto lo pensamos incluso por el planificado viaje del ministro Petříček a ese país para el otoño de este año”, comentó la portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores Checo, Zuzana Štíchová.

Primero la “Reforma Territorial”, luego los “Decretos Beneš”

La Rep. Checa y Liechtenstein tiene un vínculo histórico, de Siglos. La dinastía de los liechtensteinianos estuvo entre la más rica de la nobleza afincada en tierras checas, especialmente en Moravia. Fueron dueños del areal Lednicko-valtický. Un área inscrita como heredad cultural en la UNESCO. Fueron dueños incluso de los palacios en Bučovice, Plumlov y Velké Losiny.

            Los checos explican que dos terceras partes de sus terrenos los perdieron ya durante la Reforma Territorial aplicada en el período entre las dos guerras mundiales. El reste les fue confiscado en base de los llamados “Decretos del Presidente Eduard Beneš”. Esos decretos ampararon a las autoridades checoslovacas a confiscarles sus bienes al encontrar que el príncipe liechtensteiniano Francisco José II se declaró parte de la nacionalidad alemana. Pero, además, incluso durante la II Guerra Mundial así se comportó.

            Liechtenstein afirma que la estatización de su patrimonio no fue legal ya que el príncipe citado no se declaró alemán y era la cabeza de un Estado independiente. Uno que, además, asumió una postura neutral durante la Guerra Mundial.