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Platillos checos de fin de año

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Calle Celetna, Reloj Astronómico, Praga
Pocas veces, al medio día, la calle Celetná está así de vacía, estamos a unos pasos de la Plaza de la Ciudad Vieja. Al fondo vemos el famoso Reloj Astronómico Orloj

Praga – En la República Checa la gente cree que la noche de San Silvestre hay que comer “ovar” (rodajas de cabeza de puerco) para que venga la suerte en el próximo año. El método es muy simple: cocer la cabeza del puerco en agua ligeramente salada durante varias horas hasta que la piel y la carne se ablande y se desprenda del hueso. Luego se pone en una bandeja, se corta en rodajas y se acompaña con mostaza o rábano picante rallado.

Mientras, como entrante o para “picar”, se comen los llamados “chlebičky”. Estos son como pequeños bocadillos de pan blanco (a especie del francés baguette) pero sin tapa. Es decir, se corta el pan en ruedas, se unta con manteca o mantequilla. Se les añaden jamón, queso, huevo, pescado y se decora con pedacitos hojas de lechuga, tomate, pimiento, rábano, pepino encurtido, etc.

Al día siguiente, o sea el primero de enero, la comida obligada en cada hogar checo es un plato de lentejas. Una sopa llamada “čočkova” (lea chóchkova). La gente cree que la lenteja es el dinero y si comes muchas lentejas al empezar el año eso significa que siempre tendrás los bolsillos llenos.