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Tía Eulalia, la Galería Miro en tiempos del virus

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La Tía Eulalia
Vista de la República Checa por un moravo convertido en el ojo crítico de la Tía Eulalia.

– ¡Hola Tía Eulalia! disculpa que me retrasé. Pero me encontré con una bailarina de Tango que me contó que a pesar de todo, su estudio sigue abierto.

– Ah, sobrino, ¡amo el tango! Suelo tocar Tango en el piano. Por una cabeza.., adiós muchachos…, yo se que estoy piantao; pero bueno, ¡Salud! El champagne está frío y con burbujas que me llenan el alma.

– ¡Salud Tia! ¿Y que novedades tenes hoy Tía?

– Algo muy interesante… me enteré que la Galería Miro se muda.

– ¡Oh, no puedo creerlo! Allí no solo se vendían obras de arte interesantes sino que los vernissage eran increíbles. Muchos VIPs, incluso Karel Gott y el Presidente Zeman.

– Si sobrino. Pero cuando hay cuarentena el arte sufre. Y las galerías tienen costos muy altos.

– Es verdad Tía. Me recuerda la Galería de Ruth Benzacar en Argentina. La mayor de país. Y  lo que hiciste para salvarla.

– Si sobrino. Un día ella me llamó y me dijo: querida Eulalia, mi costo de mantener la galería es de 350 000 dólares mensuales. Y no los tengo. Tenés a algún “sponsor” que me pueda ayudar por unos meses, con algún dinero. ¿Es decir unos 100.000 dolares mensuales? Sabés, le dije que si. Y le di el nombre de un señor que tenia contactos con la mafia de la droga. Y él le dio a Ruth los nombres de los que les sobraban los dólares y esto la salvó.

– ¡Sos increíble Tía!, pero, decime que te chimentó  el señor Miro.

– Ah, tuve una charla increíble con Miro Smolak. El es el  dueño de la Galería Miro. Su galería está en una Iglesia, o mas bien una capilla. Y el Monasterio que esta a cargo tiene nuevos directivos y le han pedido la capilla al señor Miro porque harán allí un centro de información.

– ¡No te puedo creer Tía!

– Si, a pesar de que él tiene un contrato de alquiler por unos 10 años más. Pero creo que también juegan en todo esto los costos. El paga unas 400 000 coronas al año, más 200 000 en electricidad. Y todo esto se lo ahorrará.

– ¿Pero cerrara la Galería querida Tia?

– Si y no. En realidad se muda pero al lado de la capilla.

– ¡Nooo!

– Si sobrino. Allí el señor Miro tiene su casa. Así que su casa se transformara en galería. Es decir la planta baja. Y él vivirá con su esposa, la talentosa soprano, en el primer piso. Tendrá que hacer una reconstrucción por supuesto de la casa.

– Eso no esta mal. El tiene una hipoteca de unos 35 000 coronas por mes así que si vende un cuadro por mes le alcanzará para pagarla.

– Ah, la hipoteca; te cuento lo que me dijo. Hace unos días fue a verlo una mujer que adivina tu futuro a través del Tarot. Le leyó las cartas y le dijo que el tendrá suficiente dinero para pagar la hipoteca a fin de año.

– ¡No puedo creerte Tía!

– Si y esto le costo solo 1 000 coronas. Pero algo más. Miro es un hombre muy refinado en los negocios. Sabes, en la galería hay muchísimas obras de arte de casi 100 pintores y escultores. Pero él ha enviado cartas a futuros clientes indicando que pueden venir a la galería y hacer una oferta por las obras de arte. Y él con mucho gusto, si son razonables, las aceptara. Por ejemplo, si un cuadro vale 40 000 coronas y alguien le ofrece 25 000 o 20 000 el aceptaría la oferta con una sonrisa y un apretón de manos. No solo eso, por simplemente  visitarlo, el le regalara una reproducción; son sus palabras: ¡PARA QUE NO SE VAYAN CON LAS MANOS VACIAS!

– Inceible Tía… ¿y te regaló un cuadro?

– Si sobrino, y también me tomé un cappuccino que me sirvió su asistenta. Es Hermosa y simpática. Deberías visitar la galería querido sobrino. Estará abierta en la capilla hasta fin de año.

– ¡Tía querida, salud! Pero tú tienes dinero, así que si te interesa un Salvador Dali, Marc Chagall o un Gustav Klimt, ya sabes, el señor Miro Smolak, Miro te lo ofrecerá a precio muy pero muy razonable.