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Un nuevo choque de trenes

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Tren, estación

Praga (mf dnes) – Un nuevo choque de trenes se registró el martes de esta semana. En la vía más moderna aunque también más congestionada de la Rep. Checa: Praga – Český Brod – Pardubice. Un tren de pasajeros (de los llamados “lentos”), se pasó una luz roja y terminó chocando por detrás a otro tren postal que esperaba en la vía al paso de un tren rápido. El choque provocó la muerte del maquinista del tren lento. Hay también 35 heridos.

            Se trata de una tragedia que puede repetirse en cualquier momento en las vías férreas checas, según se desprende de una averiguación reciente que realizaron los expertos. Ellos indican que el maquinista del tren de pasajeros pasó sin ver la señal de “detente”. Los especialistas también destacan que no hubo sistema de seguridad capaz de detener al tren al pasar una luz roja y haberse cometido, evidentemente, un error.

“Trenes peligrosos”, la portada del diario “Mladá fronta Dnes” del jueves 16 de julio

La prensa del miércoles trajo en primera página la noticia del un nuevo choque de trenes. “Unos trenes peligrosos, otra tragedia. Los expertos se refieren a los antiguos sistemas de seguridad y al cansancio de los maquinistas”, indica el diario “Mladá fronta Dnes”. Y añade: “Con el impacto las puertas se rompieron, la gente caía, tenían las narices rotas, heridas las pierdas. Por ejemplo vi una herida abierta. Yo me encuentro bien”, describe el momento del choque de trenes, del martes, en Český Brod. Era pasajero y viajaba en uno de los vagones. El accidente dejó un muerto, el maquinistas y 35 pasajeros heridos.

Si te pasas la “roja”, el tren se detiene

Martin Leso, de la Facultad de Transporte del Tecnológico de Praga explica que si un tren se pasa la señal roja de “detente”, se oye una señal y el tren se detiene automáticamente. Luego, sólo bajo la decisión del maquinista, puede volver a ponerse en movimiento. Este parece fue el caso del martes. El tren, un “CityElefant”, se detuvo, pero volvió a ponerse en marcha. Era poco después de las 21:30.

            El ministro del Transporte, Karel Havlícek, indicó que al momento del impacto, el tren personal rodaba a una velocidad de entre 60 a 80 kilómetros por hora. El diario “Mladá fronta DNES”, consultó a otros maquinistas y le dijeron que el pasarse la luz de “detente” no es un error. Incluso llega a encajar con las reglas. “En ocasiones las cosas en la ruta funcionan de tal manera que se rueda según se conoce como dispersión. Es decir, se ve la luz roja, uno se detiene, pero, después de un momento tienes la posibilidad de ponerte una vez más en movimiento, pero, oteando al horizonte, vas lento. Así, si algo hay delante de ti, te paras”, explica un experto que participó en los trabajos de análisis del accidente del martes.

Unos maquinistas sobrecargados

El “CityElefant” poseía un sistema que debe controlar la atención del maquinista. Leso lo explica: “Cuando el tren está en movimiento, el maquinista tiene que aplastar cada 20 segundos el botón de atención, o hacer algún tipo de movimiento con los instrumentos. Si eso no ocurre, por que, por ejemplo, se quedó dormido, el tren tendría que detenerse por si mismo”.

            Aún no se sabe por qué decidió poner el tren en movimiento y seguir el viaje. El maquinista, de 40 años murió en el impacto (algo que es considerado extraño, por que lo regular es que intente escapar cuando ve que se viene el choque). El diario “Gaceta Popular” escribe, también en primera página, que el maquinista del accidente debe ser el mismo que hace tres años fue premiado por haber evitado un choque en ese mismo lugar.

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en la Estación Principal de Trenes Wilson de Praga, un tren de dos pisos “elefante”, para las rutas entre ciudades. Como el accidentado el martes

            Todo es investigado por la Inspectoría Ferroviaria. Su director general, Jan Kucera, indica que el nivel de seguridad de las vías férreas checas se queda ligeramente por detrás de lo que tienen los países Occidentales. “En nuestro país las cosas dependen mucho del factor humano. Pero, confiar por mucho tiempo en que las personas no cometerán una falla no tiene sentido”, añadió.

            Los maquinistas se quejan por el exceso de trabajo, por lo largo de sus jornadas de trabajo. En respuesta, las empresas del sector señalan que en muchos casos son los maquinistas quienes no descansan en los períodos en que deben hacerlo y buscan más trabajos, en otras empresas. Lo más interesante es que el país no tiene un registro centralizado de las horas rodadas por maquinista.