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Una Mona Lisa checa e incluso paleolítica

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La famosa "Venus Vestonice", sus formas parecen no desencajan mucho de la población contemporánea

Praga – Los españoles tienen su Dama de Elche, la Grecia antigua dio a la Humanidad la Venus de Milo, en una sala del Louvre sonríe, enigmáticamente, la Mona Lisa. En el territorio checo, el símbolo artístico más famoso de lo eterno femenino -eterno y al mismo tiempo cambiante- fue modelado hace 25 mil años y se trata de la “Venus de Vestonice”. En la Estación Arqueológica de Vestonice los arqueólogos descubrieron otra dama notable más que pasó a ser denominada “la Mona Lisa Paleolítica”.

            En la soleada Moravia del Sur se alzan sorprendentemente, en medio de una llanura, las colinas de Pavlov. Esas formaciones de piedra caliza se parecen a los arrecifes de un mar que se había retirado. Al pie de las colinas de Pavlov, los agricultores, al plantar las cepas en sus viñedos solían encontrar, desde tiempos remotos, huesos de mamuts, y en los campos los arados arrancaban de la tierra artefactos de piedra. En 1923 fue hallada en Vestonice incluso una estatuilla de mamut, de arcilla cocida. En vista de ello, los arqueólogos concluyeron que Vestonice era su tierra de promisión. El derecho exclusivo de realizar excavaciones en el área fue atribuido al Prof. Karel Absolon, que en agosto de 1924 puso manos a la obra. Aún en el mismo año encontró 9 mil 500 artefactos de piedra, una enorme cantidad de artefactos de hueso, adornos, estatuillas en miniatura.

El año siguiente las excavaciones prosiguieron a un ritmo todavía más espectacular ya que el Prof. Absolon descubrió 20 mil 430 artefactos de piedra y la más célebre obra plástica de la prehistoria checa- la Venus de Vestonice. La Venus de Vestonice acaparó toda la gloria, dejando casi totalmente en la sombra a otra notable mujer- la denominada Mona Lisa paleolítica, descubierta en 1936.Se trata de un admirable retrato escultórico de una mujer, con un cuidadadoso peinado y una misteriosa expresión de sufrimiento: retrato de una mujer prehistórica que vivía en Vestonice hace 25 mil años. ¿Quién era? ¿Una maga, una hechicera, una mujer de poderes extraordinarios?

            Tras la Segunda guerra Mundial fue descubierta en Vestonice una sepultura en la que -bajo dos omóplatos de mamut- yacía una mujer frágil cuyos restos mortales estaban cubiertos de un colorante rojo. En la mandíbula inferior se notaban vestigios de una inflamación que tuvo su origen en la muela del juicio.

            La mujer debió haber sufrido inmensamente y el dolor seguramente dejó en su rostro indelebles marcas. Es interesante que en Vestonice fue hallado también un grabado de un rostro humano hecho en una placa de hueso de mamut, algo verdaderamente raro en el arte paleolítico europeo.  

           La persona retratada en la placa tiene la boca contraída. ¿Será otro de los retratos del rostro de la atormentada mujer de la sepultura? Los especialistas opinan que sí, ya que el grabado se encontraba a siete metros de la sepultura y el retrato escultórico también estaba muy cerca. El rostro expresivo de la llamada Mona Lisa paleolítica de Vestonice hace meditar a los arqueólogos y neurólogos que se plantean el interrogante de si su rostro no está también marcado por el hecho de haberse tratado de un médium que entraba en transe respirando el aroma de hierbas en ceremonias mágicas al intentar comunicarse con el más allá. Son hipótesis, pero a pesar de ello resulta fascinante contemplar el retrato casi fotográfico de un antepasado checo de hace 25 mil años, cuyo dolor y misterioso mundo espiritual el artista prehistórico supo plasmar tan bien.